Conservar la naturaleza y ganar réditos por ello


Conservar bosques y ganar réditos por ello. Nada exento de polémica. Esa es la propuesta que hace el especialista forestal de origen costarricense Gustavo Solano Garro, que estuvo esta semana en el país invitado por Instituto Boliviano de Comercio Exterior y la Fundación Hivos, para participar del foro “Bosques y Cambio Climático: Potencialidades y Escenarios”.

Solano es uno de los protagonistas de la hazaña que logró en Costa Rica recuperar sus bosques hasta en un 51%, después de que el área forestal llegara a la cifra del 21%. El especialista conversó con La Frontera Dos acerca de la conservación forestal y su potencialidad económica. A continuación la entrevista.

Más allá de los criterios ecológicos ¿Por qué cuidar los bosques?

Existe una gran biodiversidad en el bosque, incluso es un interés mundial. Ese bosque es un buen infiltrador de agua y mantenimiento de su regularidad y calidad. Pero ese bosque puede ser una excelente fuente de ingresos para subsanar la pobreza. Es decir, conservar el bosque puede ser muy rentable a corto plazo, además que su conservación asegura más la disminución de gases de efecto invernadero.

Muchos países tienen normas para legislar la conservación de los bosques. Sin embargo, aparentemente no son del todo efectivas. ¿Cuán es la lectura que haces al respecto?

Los países creen que tener una buena legislación es asegurar una buena conservación, y eso es incorrecto. Muchas veces lo que se hace es crear una legislación tan fuerte, que a la postre genera procesos engorrosos, y al ocurrir aquellos empieza la ilegalidad, qué es uno de los síntomas de una administración muy poco dinámica. No podemos hay una relación directa entre una legislación y un buen manejo de bosque, claro es parte de aquello.

Si la conservación de los bosques va más allá de una ley, entonces ¿cómo protegerlos?

Primero, se debe tener claridad acerca de las zonificaciones o el ordenamiento territorial. Si existe un bosque de protección, mantengámoslo así y no lo toquemos; si existen bosques para manejo, que sirvan para eso; si existe un área para la agricultura, respetémosla. Hagamos que ese ordenamiento, que está en los mapas, esté en la práctica. Segundo, hay que gestionar un uso para que el bosque sea competitivo contra otros usos. Y esto es lo principal. Si esa gallina me pone buenos huevos, a esa gallina le consigo el mejor alimento porque es mi gallina y porque además esos huevos me dan más que tener un pato. La idea es hacer -de la manera más conveniente- que ese bosque sea visto como un elemento que puede ayudar a resolver un problema de pobreza o de liquidez.

¿A través de qué mecanismos el conservar el bosque ayuda a luchar contra la pobreza?

Todo lo que nos podemos imaginar a través de compensaciones. Si yo reduzco la deforestación, tengo la posibilidad de pedir compensación por reducir esa deforestación. La compensación puede ir desde que yo pida a la cooperación internacional que me page por conservar ese bosque; pasando por el hecho de que incluso se pueda generar producto sostenible a partir de la conservación: ya sea a través del turismo o entrar en negocios como el de donde yo como empresa o yo como el Estado quiero poner una hidroeléctrica pero esa hidroeléctrica sale beneficiada a través de un bosque hay buena agua.

¿Este tipo de conservación que se plantea necesariamente tiene que pasar por convertir un espacio en parque nacional o área protegida?

Puede ser, pero las áreas protegidas requieren mantenimiento, presupuesto, y el sólo hecho el conservarlas necesita una ley. La conservación es cómo en cada una de las áreas protegidas, las concesiones, las comunidades nativas, predios agrícolas se desarrolla un manejo sostenible. O sea, ambientalmente conservamos el bosque, al mismo tiempo estamos causando un impacto positivo social en las comunidades y financieramente todos están ganando, desde la comunidad hasta el país.

¿Entra en este caso los bonos de carbonos?

Cuando hablamos de REDD (Reducción de Emisiones por la Deforestación y Degradación de Bosques), por ejemplo, significa reducir la deforestación. No todo proyecto REDD implica certificados de carbono, ni todo certificado de carbono es proyecto REDD. Cuando alguien conserva su bosque, está haciendo un proyecto REDD, que es reducir la deforestación y la degradación. La segunda parte del proceso es cómo esa persona lo compensa. Es decir, si esa persona reduce la deforestación y la degradación, cómo le van a compensar? Por varias formas: o que el Estado le paga por conservarla o porque usted haga un negocio de certificados de carbono, o porque una empresa le paga porque usted mantiene esa área, porque esa área es infiltradora de agua, o porque usted mantiene un proyecto de turismo y ese proyecto de turismo le genera réditos

Dos diferencias. Una es que yo reduzco las emisiones, y la segunda cómo la compenso. Cambiémosle el nombre, póngale disminución de emisiones. Pero lo importante es lo que está detrás: yo conservo y disminuyo la deforestación.

Versión publicada en Página Siete

0 comentarios:

Publicar un comentario

Comentarios